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¿Por qué no apostáis por una vivienda más sostenible?

El Diccionario de la Real Academia define la sostenibilidad como aquello “que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar grave daño al medioambiente”.

Una conciencia medioambiental cada vez más extendida está haciendo que la sostenibilidad ocupe un lugar importante en todas las facetas de la vida de las personas. De hecho, se ha convertido en un factor clave en los hogares: a la hora de elegirlos y en la manera de vivir en ellos.

Según los expertos en arquitectura, una vivienda sostenible es aquella que se construye utilizando materiales que respetan el sostenibilidadmedioambiente y que tiene en cuenta las condiciones climáticas del lugar; que habrá empleado técnicas eficientes (construcción modular, envoltura térmica…, etc.), que se alimenta de energías renovables y cuyas instalaciones de climatización están correctamente dimensionadas.

Sin embargo, solo las viviendas nuevas (y no todas…) pueden ofrecer estas características sostenibles desde su origen. La mayoría de las casas no fueron diseñadas para proteger el medioambiente, sino para que fueran habitables y prácticas, y que conllevaran el menor coste posible.

Entonces, ¿qué podéis hacer para apostar por la sostenibilidad y que vuestros hogares sean ecológicos y eficientes? El equipo de Casaktua os ofrece unos interesantes consejos:

Energía menos contaminante

Aunque vuestra vivienda no tenga placas solares, ahora es un momento perfecto para plantearse su instalación. La autoproducción de energía solar ya no está gravada por impuestos, se están incrementando las ayudas públicas, el precio de los paneles solares ha disminuido un 80% en los últimos años y la tramitación y la puesta en marcha es ahora mucho más sencilla. Si queréis resolver más dudas sobre las placas fotovoltaicas, podéis consultar esta entrada.

Además de optar por fuentes alternativas, también podéis contribuir reduciendo el consumo energético. Elegir electrodomésticos A++ os ayudará a consumir un 80% menos de electricidad y evitar que los aparatos electrónicos permanezcan en función standby supondrá un ahorro del 14% anual en la factura de la luz.

Mantener temperaturas estables en el interior de la casa durante todo el año, también favorecerá la reducción del consumo energético. En verano, lo ideal es una temperatura de 25°, podéis contribuir a mantenerla ventilando la casa por las mañanas y bajando las persianas y estores cuando el sol esté en su apogeo. En invierno, la calefacción debería oscilar entre los 19° y los 21°, y si reforzáis el aislamiento de puertas y ventanas –utilizando burletes, sellando las juntas e incluso cambiando las ventanas por unas de doble acristalamiento- consumiréis hasta un 50% menos de calefacción. Si necesitáis más detalles sobre el ahorro energético, los encontraréis en esta entrada.

Evitar el derroche de agua

El agua es un bien preciado, es imprescindible para la vida y, por ello, hay que asegurarse de no malgastarla. Existen algunos trucos que la mayoría ya conocéis: como sustituir el baño por la ducha o no dejar correr el agua del grifo mientras realizáis otra tarea (lavarse los dientes, enjabonarse las manos, etc.) Pero se pueden hacer muchas otras cosas para minimizar el gasto de agua de vuestro hogar.

Quizá, a priori, no lo parezca, pero lavar los platos en el lavavajillas gasta menos agua que hacerlo a mano, así como elegir los ciclos ECO –cuya duración suele ser mayor-, que son más eficientes a los más cortos. En cualquier caso, tanto el lavavajillas como la lavadora, deberán ponerse en funcionamiento siempre que estén completamente llenos o activando la función de media carga.

Otros grandes derrochadores de agua son la cisterna y la ducha. Cada vez que se pulsa la cisterna se tiran entre 8 y 10 litros de agua.  sostenibilidadActualmente, casi todas las cisternas vienen con un sistema doble, cuya opción ECO limita a 3 litros cada descarga. Se puede instalar fácilmente en todo tipo de sanitarios y se compra en cualquier ferretería. Si no fuera incompatible con vuestro inodoro o si preferís decantaros por un truco más casero, podéis reducir permanentemente el número de litros de agua de cada descarga simplemente introduciendo en la cisterna -alejada de la válvula- una botella llena, que restringirá el espacio de llenado del tanque.

La OMS estima que una ducha de 5 minutos consume unos 95 litros de agua, la misma cantidad que bebe una persona en 50 días. Obviamente, cuanto menos dure la ducha, menos agua se gastará. Pero existe un gasto añadido que no se suele tener en cuenta y que supone la pérdida de unos 20 litros por minuto: el agua que se deja correr mientras se espera a que salga caliente. Para evitarlo existen varios sistemas, unos más rudimentarios y otros más tecnológicos, pero todos con el objetivo de evitar el desperdicio de h2O: recoger en un cubo el agua hasta que comience a salir a la temperatura idónea, utilizar unas bolsas diseñadas específicamente para este fin (en ambos casos, el agua acumulada puede utilizarse para regar las plantas, fregar los suelos, lavar, cocinar,etc.) o instalar un dispositivos de retorno de agua fría.

Aquí nos hemos centrado exclusivamente en el agua y la electricidad, pero podéis adoptar muchos otros comportamientos para que vuestros hogares sean más respetuosos con el medioambiente y vuestro impacto ecológico sea menor: seguir las 3 R (reducir, reutilizar, reciclar), ejercer un consumo más responsable, optar por productos de limpieza libres de tóxicos…

No supone un gran esfuerzo, se trata de pequeños gestos del día a día que todos tenéis al alcance de vuestra mano y que transformarán vuestra vivienda en eco-friendly.

2019-06-20T10:08:53+00:00 18 junio, 2019|Tags: , , |0 Comments

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