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Papel, tela y pintura: todo lo que necesitáis para renovar una vivienda de segunda mano

Tras mucho buscar, por fin habéis podido adquirir la casa que se ajusta a vuestros deseos: está en la zona ideal, la comunidad os gusta y cuenta con el número de habitaciones que necesitáis, solo tiene un pequeño problema…, al atravesar la puerta parece que estáis entrando en el túnel del tiempo, directos a los años 70. Si la decoración, las paredes y el olor a naftalina hubieran espantado hasta a la familia Alcántara, es hora de ponerse manos a la obra y rejuvenecer esta vivienda.

Para renovarla sin demasiadas complicaciones y con poco presupuesto, podéis hacerlo vosotros mismos empleando tres elementos sencillos y con muchas posibilidades: pintura, papel pintado y tela.  El equipo de Casaktua os explica cómo llevarlo a cabo:

Lo primero es eliminar todos aquello que os estorbe en la renovación: papel pegado en las paredes, muebles inservibles, complementos decorativos pasados de moda… Una buena idea es tratar de vender aquellos objetos que todavía tengan una vida útil pero que vosotros no queráis conservar, así vaciaréis el piso y al mismo tiempo obtendréis un dinero extra que os vendrá muy bien para la reforma. Tampoco os lancéis a una vorágine destructora, evaluad si podéis rescatar algún posible tesoro: quizá algún mueble de madera de buena calidad, una pieza de diseño clásico…, utilizad vuestro ojo crítico.

Cuando esté todo despejado, será el momento de comenzar con la pintura. Os servirá para actualizar puertas, marcos y rodapiés y, en el caso de que estén en buen estado, también podréis conservar los muebles de la cocina o las puertas de los armarios roperos simplemente aplicándoles una capa de color. Con pinturas como el chalk paint, podréis remozar alguno de esos muebles o elementos decorativos que habéis rescatado y que aportarán carácter a vuestro hogar.

Respecto a las paredes, lo más recomendable es que os decantéis por colores claros y luminosos que aportarán luz a las estancias y las ampliarán visualmente. Sobre todo, en el salón y el dormitorio principal, podéis pintar tres de las paredes del mismo tono y en la cuarta, exponer vuestro lado creativo y forrarla con un papel pintado que aporte personalidad.

Con papel pintado podréis crear un original cabecero:  no hará falta cubrir toda la pared, solamente tendréis que poner una franja de papel del mismo ancho que la cama desde el techo hasta el suelo.

La elección de las telas es fundamental. Si sois manitas, por poco dinero, podréis confeccionar vuestras propias cortinas, estores, cojines, fundas y hasta retapizar un sillón o la pantalla de una lámpara para que cobren una nueva vida decorativa. Además, si la mesa de comedor no acaba de convenceros, podéis “camuflarla” haciendo una cobertura con una bonita tela de lino que la cubra hasta el suelo.

Como veis, esos tres elementos os ofrecen muchas opciones decorativas a un coste muy reducido, echadle imaginación y olvidaros para siempre de la casa de la abuela…

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