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¿Habéis pensado en comprar una casa con piscina?

Piscinas municipales abarrotadas de gente que lucha por un hueco en la hierba para colocar su toalla a la sombra, esquivar a niños con flotadores para conseguir nadar unos largos, parques acuáticos atestados de bañistas que hacen colas interminables para deslizarse por las atraccionesEste se es el panorama que sufren a diario la mayoría de las personas que no tienen la suerte de pasar unos días en la playa y que necesitan refrescarse y aliviar las altas temperaturas. Sin embargo, hay otras posibilidades -mucho más económicas de lo que os pensáis- que os permitirían disfrutar de un chapuzón tranquilo y en la intimidad: comprar una casa con piscina.

Quizá no sean unas piscinas espectaculares, pero ¿os imagináis coger la toalla y salir a al jardín o a la zona común de su urbanización para refrescarse sin agobios y todas las veces que queráis durante el verano?

Entre los principales inconvenientes, los potenciales compradores soléis alegar la necesidad de limpieza y mantenimiento constante o unas cuotas mensuales elevadas. Sin embargo, nada es blanco o negro. En el post de hoy, los expertos de Casaktua analizan y responden vuestras dudas.

Comprar una casa con piscina solo para vosotrosCasa una casa con piscina en Madrid

En el caso de las viviendas individuales, su mayor atractivo reside en que la piscina pasará a ser el centro de ocio para padres e hijos y un lugar de encuentro para amigos y familia. A lo largo de toda la estación, tendrán lugar comidas, cenas, juegos y charlas en torno a este refrescante espacio, y niños y mayores encontrarán un lugar donde entretenerse y refrescarse sin tener que salir de casa.

En cambio, sus grandes desventajas son el mantenimiento y la limpieza que deberéis llevar a cabo periódicamente para que se conserve en perfectas condiciones de uso. Si no sois constantes con estas tareas, el agua puede deteriorarse por el efecto de la suciedad, las algas y la cal, y la instalación de la piscina podría acabar averiándose.

Será necesaria una limpieza semanal de la superficie y del fondo para retirar posibles desperdicios que hayan podido terminar en el agua, como hojas o tierra. Una vez al mes tendréis que aplicar un tratamiento químico que prevenga la proliferación de algas y mantenga el agua cristalina. Y cuando acabe la temporada de baños, podéis vaciar la piscina, limpiarla y dejarla preparada para la temporada siguiente o aplicar un mantenimiento químico a base de productos invernadores y cubrirla con una lona para conservar el agua de un año para otro.

Regularmente, también deberéis comprobar que la depuradora funciona correctamente y que el vaso de la piscina y los conductos no tienen fugas por donde pueda escapar el agua.

Además, si tenéis césped, también deberéis preocuparos de regarlo, cortarlo y abonarlo frecuentemente, para que se mantenga como una mullida alfombra donde relajaros.

Todo este trabajo podéis realizarlo vosotros mismos – en cuyo caso solo tendréis que costear los materiales- o contratar a una empresa especializada. Con esta última opción os aseguraríais de que el mantenimiento se realiza correctamente, pero también incrementaría considerablemente los costes asociados a la piscina.

Vecinos en remojo

La otra posibilidad para que vuestros veranos sean más cómodos y refrescantes, es adquirir una vivienda situada en una urbanización que cuente con piscina.

Entre sus ventajas, sobresale la de una mayor seguridad gracias a la presencia obligatoriPiscina comunitariaa de un socorrista (exigida en muchas comunidades autónomas). Las familias tendrán una tranquilidad añadida al saber que alguien más, aparte de ellos, supervisa el baño de sus hijos y que está preparado para actuar en caso de emergencia.

Precisamente los niños son los que más disfrutarán de este tipo de piscina, ya que, al pertenecer a comunidades grandes, siempre tendrán compañeros de juego con los que entretenerse (al contrario que en las piscinas individuales, donde solo estarán los miembros de la familia y los posibles invitados). La piscina de la urbanización se convertirá en el plan perfecto para las tardes de verano infantiles. Y, los adultos, también tendréis la oportunidad de socializar con vuestros vecinos en un entorno informal.

Otra de las virtudes de este sistema es que la limpieza, el mantenimiento y las reparaciones de la piscina y del resto de las zonas comunes las llevará a cabo una empresa de servicios, así que vosotros no tendréis que implicaros en estos asuntos y podréis disfrutar plenamente de las instalaciones sin haber realizado ningún esfuerzo para su conservación.

Obviamente, cuantos más servicios tenga una urbanización, más altas serán las cuotas de la comunidad para sufragar sus cuidados. Sin embargo, también es cierto que, cuanto mayor sea el número de vecinos, más se repartirá el coste total y eso hará que los pagos mensuales no sean tan altos.

Pero como no todo puede ser perfecto, en este caso, al tratarse de una instalación compartida, las cuestiones relativas a su mantenimiento, sus reparaciones, su uso y su disfrute deberán acatar una serie de normas fijadas por cada comunidad autónoma y por la propia comunidad de vecinos.

Temas como los horarios, la posibilidad de invitar a personas ajenas a la urbanización, la prohibición de llevar mascotas, etc., deberán consensuarse entre todos los integrantes de la comunidad y eso podría convertirse en una fuente de problemas.

Con todos estos datos podréis tomar la decisión más acertada a la hora de comprar una casa con piscina: ¿individual o colectiva? Esa es la cuestión…

2019-07-25T12:33:22+00:00 23 julio, 2019|Tags: , , |0 Comments

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