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Comprar una casa antigua para reformarla

¿Estáis buscando un hogar donde vivir y os encantaría que fuera de reciente construcción? No os dejéis deslumbrar por sus acabados relucientes y su olor a nuevo. Investigad un poco y os daréis cuenta de que, a pesar de lo maravilloso que, a priori, pueda parecer, también tiene sus inconvenientes y que, quizá, la mejor opción es reformar una casa antigua.

El primer hándicap de adquirir un inmueble de obra nueva es, por supuesto, el precio. Actualmente, el importe de estas propiedades está registrando un incremento interanual del 10,4%, frente al 6,2% de segunda mano. Eso hace que la brecha de precios se vaya ampliando paulatinamente.

Otra desventaja de peso es la ubicación. Si ya lleváis algún tiempo explorando el mercado, habréis observado que es muy difícil encontrar un inmueble nuevo en la zona que deseáis, sobre todo si se trata de distritos ya asentados. Y es que, debido a la escasez de suelo, las promociones nuevas se suelen construir en las afueras o en desarrollos urbanísticos “recién nacidos”. Esto va también acompañado de una carencia de comercios, transportes y otros servicios. Sí, puede que la casa sea muy bonita, pero no tiene nada alrededor.

Junto a estas, también tiene el problema del tiempo de espera si todavía no está terminada. Al margen del plazo pronosticado, os arriesgáis a sufrir demoras o incumplimientos en la construcción.  De hecho, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) está actualmente aconsejando no adquirir sobre plano -sobre todo si aún no tienen licencia de obras- ante la posibilidad de una nueva crisis inmobiliaria. Recomienda a los futuros compradores decantarse por una vivienda ya construida y que pueda inspeccionarse en persona.

Pero no os desaniméis, tenéis una excelente opción que quizá no os habíais planteado seriamente: reformar una casa antigua. Probablemente penséis que es algo complicado o demasiado laborioso, pero comporta interesantes ventajas. El equipo de Casaktua os explica las más importantes:

Reformar una casa antigua en vuestra zona predilecta

Podréis decidiros por zonas ya consolidadas, donde encontraréis lo que os haga falta sin la obligación de ir en coche. Desde hacer la compra en el mercado y llevar a los niños al colegio, hasta ir a entrenar al polideportivo, elegir un libro en la biblioteca o coger el metro para desplazaros a otra parte de la ciudad. Llegaréis a todas partes apenas dando un paseo.

Encontrar la vivienda ideal y negociar su precio

Tendréis una oferta más completa -desde un estudio a un gran chalet unifamiliar– y un rango de precios mucho más amplio. Además, cuanto más antigua sea la propiedad y cuanto peor se encuentre, más fácil será negociar una rebaja con el vendedor. En muchos casos se trata de viviendas que ya están totalmente pagadas (no existe ya ninguna hipoteca que saldar) o que forman parte de una herencia, de forma que los herederos están deseando deshacerse de ella. En ambas situaciones, los vendedores estarán más dispuestos a negociar y lo que consigáis “arañar” podréis invertirlo en la obra.

Renovación superficial vs. integral

Una reforma es cara y molesta. Eso es lo primero que piensa todo el mundo cuando se habla de las renovaciones constructivas. No obstante, no todas son iguales. Dependerá de muchos factores: el estado real del inmueble, el presupuesto que tengáis o vuestras preferencias personales.

Una renovación puede ser superficial o integral. Las superficiales se centran en darle un “lavado de cara” a las viviendas y, si sois algo mañosos, podréis llevarlas a cabo vosotros mismos, gastando unos pocos euros. Se trata de las reformas “pirata”, que ofrecen resultados visibles empleando un mínimo esfuerzo.

Sin embargo, si la casa tiene una antigüedad superior a 30 años, es absolutamente recomendable emprender una obra integral que actualice equipamientos críticos como las tuberías o la instalación eléctrica y mejore el aislamiento acústico y climático.

Beneficios de una reforma integral

Si podéis permitírosla, una de las virtudes de la renovación integral es que -tras la demolición inicial- os encontraréis un “lienzo en blanco” ante el que dibujar el hogar de vuestros sueños. Desde rediseñar la distribución para lograr un open concept, abrir nuevos puntos de luz (ventanas, tragaluces…) o dejar antiguos elementos estructurales a la vista como recurso decorativo (paredes de ladrillo o de piedra, techos altos con vigas…), hasta elegir los azulejos del baño o los muebles de la cocina. Todas las elecciones pasarán por vuestro criterio, para conseguir que el resultado final os satisfaga completamente.

El coste es uno de los condicionantes que más os suelen desanimar para emprender una renovación. En general, dependerá de las dimensiones, de los materiales empleados y de las calidades seleccionadas, pero se estima que, de media, oscila entre los 400€ y los 600€ por metro cuadrado.

Y respecto a la duración, lo más habitual es que se tarden unos tres meses en completar la reforma; aunque tanto esto como el presupuesto, es algo que tendréis que definir con el contratista antes de iniciar la obra.

¿Comprar una nueva o reformar una casa antigua? ¿Decantaros por una obra superficial o por una integral?… Si todavía seguís teniendo dudas sobre las renovaciones constructivas, podéis consultarlas en este artículo: ‘Reformar sin parar’.

2019-10-10T10:11:04+00:00 8 octubre, 2019|Tags: , , |0 Comments

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