Horario: L-V de 9h a 21h Sábados de 9h a 15h

Cómo crear un huerto urbano en vuestras casas

¿Os dedicáis a probar todas las especies de tomates del mercado para ver si alguna sabe realmente a tomate?, ¿saliváis al recordar el sabor de las verduras que comíais en el pueblo de pequeños?, ¿os enfadáis cada vez que veis el exceso de plástico empleado en los empaquetados de las hortalizas?… Está claro. Sois los candidatos perfectos para montar un huerto urbano en vuestra casa. Desde Casaktua os explicamos cómo hacerlo:

Ventajas de cultivar en casa

Cultivar un huerto tiene muchos más beneficios de los que pudiera parecer a simple vista. Obviamente, el primero de ellos es ejercer un mayor control sobre los vegetales que coméis, que estarán libres de pesticidas y en el momento óptimo de maduración. Así, animaréis a vuestra familia a aumentar su consumo diario de verduras y a llevar una dieta más sana. huerto urbano

El trabajo de la tierra también tiene una vertiente pedagógica, como lo demuestra el hecho de que numerosos centros educativos cuenten en sus instalaciones con pequeños huertos para que los niños aprendan a reconocer las verduras y a cultivarlas. Así que, con el huerto en casa, vuestros niños por fin sabrán que las lechugas o las zanahorias no provienen de la nevera del súper, sino de la tierra.

Además, se trata de una buena forma de cuidar el medioambiente desde vuestro hogar. Podréis cerrar el ciclo del reciclaje al utilizar vuestros propios desperdicios orgánicos como abono para el huerto, mediante el compostaje. Es el abono más saludable y barato.

Pero los beneficios no terminan ahí, porque el ritual de cultivar os hará sentir más tranquilos -30 minutos cultivando reducen significativamente los niveles de cortisol y, por lo tanto, de estrés-, más realizados y, aunque no lo parezca, más en forma, ya que 45 minutos de tarea en el jardín suponen el mismo gasto calórico que media hora de ejercicio aeróbico.

Elementos imprescindibles

El más importante es la luz solar directa. No conseguiréis que crezca nada en vuestro huerto si no le dais su dosis diaria de rayos de sol. Las plantas que dan fruto –como pepinos o tomates- requieren al menos 6 o 7 horas de exposición solar, y las plantas de hoja verde (lechugas, acelgas…) o de raíz (como las zanahorias) unas 3 o 4 horas cada día.

El lugar también es relevante. Aunque os servirá casi cualquier sitio –azoteas, terrazas, balcones…-, es fundamental que se encuentre al aire libre y reciba una buena ventilación.

Al no disponer de una superficie de tierra cultivable, necesitaréis un contenedor. No es necesario que invirtáis mucho dinero en él, podéis reutilizar alguno que tengáis, siempre que no haya contenido materiales tóxicos previamente. Lo único indispensable es que cuente con una buena profundidad (al menos 30 centímetros) para que deje crecer las raíces, y que disponga de unos agujeros en el fondo para expulsar el agua sobrante.

Para rellenarlo, lo más recomendable es mezclar tierra y un sustrato a base de fibra de coco y humus de lombriz, que es liviano y tiene la porosidad idónea para almacenar los nutrientes. A la hora de completarlo, nada mejor que vuestro compost casero.

Respecto al riego, por supuesto, podéis utilizar una regadera o una manguera y encargaros personalmente de hacerlo, pero también tenéis la opción de instalar un kit de riego con un sistema de goteo. Así ahorraréis agua y las plantas no se secarán si os despistáis algún día.

¿Qué verduras podéis cultivar?

Si no tenéis mucha experiencia como hortelanos, es preferible que comencéis con vegetales fáciles que requieren cuidados sencillos:

  • Tomates: son la fruta (si, quizá no lo supierais, pero científicamente el tomate es una fruta) más popular entre aquellos que se inician en la horticultura. Se plantan entre febrero y mayo y son adecuados para el crecimiento vertical sobre tutores de 1huerto urbano o 1,5 metros y para ramificar sin problemas. Requieren una distancia de entre 25 o 30 cm.
  • Zanahorias: son ideales para espacios reducidos, ya que solo requieren unos 5 cm de separación entre una y otra. Se pueden plantar en cualquier época del año, excepto en verano, y tardan dos o tres meses en poder cosecharse.
  • Lechugas:no pueden faltar en ninguna ensalada ni en ningún huerto. Lo bueno es que requieren pocos cuidados y ocupan poco espacio. Podréis sembrarlas entre el mes de marzo y el de octubre. Una de sus ventajas es que apenas se ven afectadas por las plagas.
  • Berenjenas: hay que realizar su plantación al final del invierno y es aconsejable cultivarlas en macetas individuales, ya que exigen profundidad y espacio.
  • Pimientos: adoran el sol y el calor, y precisan de un riego contenido pero constante. Podéis recogerlos cuando todavía están verdes o ya maduros para su consumo inmediato. Si vais a elaborar conservas con ellos, es mejor que estén completamente maduros.

Aparte de estas especies, podéis cultivar muchas otras -excepto aquellas de gran tamaño como melones, sandías o calabazas, que requieren mucho espacio para sus raíces- y no todas tienen porqué ser verduras. Los frutos del bosque, como las fresas, las frambuesas o los arándanos, y las plantas aromáticas, como el romero, la lavanda o el tomillo, no necesitan demasiados cuidados ni espacio y su sabor y su olor son deliciosos.

Así que no os lo penséis más y convertid vuestra casa en un vergel. ¡Está en vuestras manos!

2019-08-27T11:46:17+00:00 22 agosto, 2019|Tags: , , |0 Comments

Leave A Comment